Una oferta enorme y un potente abanico de filosofías y tecnologías han convertido al segmento de los Bafles .

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Cajas Acústicas McIntosh

Bafles Una oferta enorme y un potente abanico de filosofías y tecnologías han convertido al segmento de las (también conocidas como pantallas o cajas acústicas , muy a menudo –aunque incorrectamente- como “altavoces”) en el más fascinante y, a la vez, el más enrevesado de los que forman parte del ultracompetitivo mercado de la electrónica de consumo en su faceta estereofónica (sea básica o de High End).

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Cajas Acústicas Tannoy

Y es que a pesar del transcurso de los años y de la comercialización de productos más y más elegantes, imponentes (y tanto compactos como gigantescos) e innovadores, la elección de las cajas acústicas acaba provocando un desconcierto que afecta por igual a entusiastas de la reproducción musical pura y dura a la manera tradicional y a los amantes del sonido multicanal. Por si el combinado de precios, tecnologías, materiales, geometrías y rangos de aplicación no fuera suficiente, tenemos además que considerar la elevada subjetividad inherente al proceso de selección y el inevitable hecho de que los profesionales de la venta también tienen sus propias preferencias.

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Cajas Acústicas Sonus faber

Rigurosamente hablando, los Bafles deben ser capaces de reproducir con total fidelidad una determinada grabación sonora, . Los problemas empiezan con la parte cuantitativa  ya que reproducir sin pérdidas –linealidad total- todo el espectro de audio y hacer que ello sea posible en una sala de dimensiones razonablemente “compatibles” con todo tipo de formaciones instrumentales y corales no es cosa fácil. En el mundo de la Alta Fidelidad suelen utilizarse por igual cajas acústicas de pie (”floorstanders”) y de estantería, por lo que lo primero que habrá que preguntarse es cual elegir.

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Bafles Sonus faber

La respuesta dependerá del tipo de aplicación y, por supuesto, de las preferencias del usuario. Por regla general, las columnas exhiben una respuesta en graves más generosa aunque los monitores de más alta calidad

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Por otro lado, las razones de espacio pueden hacer que para muchos resulta más interesante una caja que pueda colocarse cómodamente en un mueble o estantería mientras que para muchos melómanos de la vieja escuela el monitor de tamaño mediano ubicado sobre un soporte hecho a medida (y construido de tal modo que sea inerte desde el punto de vista acústico; son muchos los modelos que para conseguirlo pueden rellenarse de perdigones o arena) es lo más de lo más desde todos los puntos de vista independientemente de que ello comporte algo menos de graves.

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Bafles B&W

Otro aspecto clave de los sistemas de altavoces tiene que ver con el principio “técnico”, es decir la configuración electroacústica, de su funcionamiento. Son varios los esquemas disponibles, aunque los más utilizados son dos: el bass-reflex o reflector de bajos y la suspensión acústica. Los modelos bass-reflex utilizan un tipo de configuración (“carga”) que se distingue por un orificio característico –puerto para ser exactos; puede haber más de uno- que por regla general se ubica en el panel o frontal del recinto aunque algunos diseños lo incluyen en su zona inferior. El puerto en cuestión permite, a efectos prácticos, aumentar la eficiencia manteniendo controlada la tasa de distorsión; puede ser circular, rectangular, relleno de porosidades o con soluciones y geometrías particularmente creativas, siendo el único inconveniente serio que puede llegar a plantear la cercanía a la pared posterior de la sala de escucha en aquellos modelos que lo incluyan en su parte trasera. Por su parte, los modelos que funcionan en suspensión acústica se caracterizan por utilizar un recinto completamente hermético, lo que hace que el aire del interior del mismo se comporte como un muelle que mantiene perfectamente “amarrado” a los diferentes altavoces durante su desplazamiento.

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Bafles Wilson Audio

Un caso intermedio entre bass-reflex y suspensión acústica son los modelos que operan en el sistema denominado “activo/pasivo”, que consiste en la sustitución, en un esquema bass-reflex, de uno o más altavoces –siempre de graves- por transductores pasivos, es decir no conectados eléctricamente, que permiten extender la respuesta en graves aprovechando la onda de retorno de sus homólogos activos. Hay también otros esquemas (línea de transmisión, bocina exponencial, etc.) que pese a ser bastante minoritarios también tienen sus ventajas y sus defensores. Por regla general, los modelos que trabajan en bass-reflex son más eficientes (o sea que necesitan menos vatios de amplificación para proporcionar un mismo nivel de presión sonora) que sus competidores de suspensión acústica, mientras que estos últimos pasan por exhibir unos niveles de distorsión más bajos que son penalizados por una mayor exigencia en términos de electrónica de ataque. Asi mismo, los diseños bass-reflex son los más empleados tanto en las categorías más populares como en las más elitistas aunque muchos melómanos radicales siguen prefiriendo los de recinto hermético por su mayor equilibrio y linealidad. En paralelo a la configuración electroacústica, hay otro aspecto esencial en toda caja acústica: ¿Qué tipo de transductor –es decir el altavoz propiamente dicho, es mejor utilizar? ¿Electrodinámico? ¿Electrostático? ¿De cinta? En el fondo se trata de una cuestión que sólo se plantean los más exigentes pero que puede influir mucho en el sonido.

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Cajas Acústicas MartinLogan (electroacústica)

En cualquier caso, la realidad es que la inmensa mayoría de cajas acústicas del mercado están equipadas con altavoces electrodinámicos, es decir los clásicos “cono+bobina móvil+imán+suspensión periférica”, aunque hay unos pocos fabricantes que siguen apostando por otros conceptos de transductor que no han sido aceptados en términos comerciales. El más significativo de dichos conceptos es sin duda el electrostático, aplicado todavía con éxito por marcas tan reputadas como la estadounidense MartinLogan, que lleva varias décadas seduciendo con una gama de modelos híbridos electrostático/electrodinámico que no sólo han demostrado ser válidos por igual para la Alta Fidelidad y el audio multicanal sino incluso para satisfacer las exigencias de los más fanáticos amantes de la estética.

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En definitiva, altavoces electrodinámicos –salvo en el caso de que nos guste el sobrio equilibrio tonal ofrecido por el sistema electrostático- y, como opción alternativa, transductores de cinta para las zonas media, alta y muy alta del espectro.

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Bafles Dali (2 vías)

Otro parámetro clave de las cajas acústicas tiene que ver con el número de vías, es decir de “subdivisiones” –atendidas por los altavoces pertinentes- de la gama de frecuencias que deben reproducir. En este sentido, hubo un momento en que muchos pensaban que a mayor número de vías y altavoces, más calidad. Pero con el tiempo y el creciente grado de depuración de los sistemas de diseño de cajas acústicas disponibles la obsesión por el número ha dejado paso a la sensatez basada en el rigor técnico.

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Cajas Acústicas Celestion A1

De ahí que la inmensa mayoría de cajas acústicas existentes en el mercado utilicen 2, 3 ó 4 vías. Las excepciones son la bastante utilizada configuración de 2’5 vías (2 vías con un tercer altavoz que se activa a partir de una determinada frecuencia para extender la respuesta en graves) y los contadísimos modelos de 1 vía, estos últimos equipados con un transductor que en teoría debe ser capaz de reproducir sin pérdidas ni distorsión toda la gama de frecuencias de trabajo. Por regla general, los diseños más utilizados son los de 2 y 3 vías, aunque ello no implica en absoluto que uno sea mejor que otro. De hecho, la calidad final viene determinada por la de los altavoces –y, obviamente, el recinto y el filtro divisor de frecuencias– empleados, lo que significa que un diseño de 2 vías hecho con gracia superará sin problemas a uno de 3 vías equipado con altavoces mediocres.

 

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Celestion A2
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Bafles Celestion A2 ( 2’5 vías )

 

Por otro lado, no hay que confundir número de vías con el de altavoces, ya que las vías corresponden al número de subdivisiones del espectro de audio –operación que es realizada en el filtro divisor de frecuencias- de cada caja mientras que el número de altavoces tiene que ver únicamente con los transductores que reproducen las vías en cuestión. De ahí que una configuración muy típica –tanto en modelos asequibles como de High End– sea la de 3 vías/4 altavoces, con dos transductores dedicados a los graves.

Pero el verdadero punto fuerte del proceso de selección una vez se tiene claro lo que acabamos de decir lo encontramos en las características técnicas. Aquí la honestidad de cada fabricante es fundamental para que no nos acaben dando gato por liebre o, sencillamente, adquiramos un producto que ofrezca unos resultados situados por debajo de nuestras expectativas.

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Bafles Paradigm
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Bafles Boston Acoustics

 

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Bafles Celestion A3 ( 3 vías )

 

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